¡Bienvenidas a mi Blog! Aquí encontrarás los consejos que publico sobre todo lo relacionado con la imagen personal de las mujeres y personal shopper.
Más allá del espejo: la imagen como reflejo interior

La conexión interior y la imagen personal están profundamente entrelazadas. Durante años, se ha creído que la imagen personal depende únicamente de lo visible: la ropa, los accesorios, el peinado… elementos externos que, si bien tienen su importancia, no son el todo.
La verdadera imagen personal va mucho más allá. Es un reflejo integral de quién eres, de tu esencia y tu autoconfianza. Para que sea auténtica y armoniosa, debe sustentarse en el equilibrio interior y el autoconocimiento.
Tu imagen personal es el reflejo de la relación que tienes contigo misma. Es el resultado de lo que piensas y sientes sobre ti, una manifestación externa de tu autoconocimiento y de la manera en que expresas tu esencia a través del color, las texturas y las formas en tu vestimenta.
A lo largo de la vida, diversos factores pueden alejarnos de nuestro centro: el estrés, las preocupaciones, las opiniones ajenas o los cambios personales. Estos desafíos siempre estarán presentes porque forman parte de la vida misma. Sin embargo, lo verdaderamente importante es desarrollar herramientas internas que nos permitan gestionarlos sin perder la conexión con quienes realmente somos.
Fortalece tu interior y proyecta tu mejor versión
Tener más recursos emocionales y mentales no significa que dejarás de enfrentar momentos difíciles, pero sí te permitirá afrontarlos con mayor seguridad yequilibrio. La clave no está en evitar los desafíos, sino en cómo decides responder ante ellos.
Cuando te fortaleces internamente, tu enfoque cambia: en lugar de desgastarte por lo externo, comienzas a priorizar lo que realmente importa: tu bienestar, tu autenticidad y tu paz interior.
Donde pones tu atención, pones tu energía
¿Qué pasaría si decides enfocarte en conectar contigo misma, en abrazar tu esencia más auténtica? Seguramente tu imagen exterior comenzará a reflejar de manera natural esa transformación interna, proyectando a los demás tu verdadera esencia. Es en este punto donde la conexión entre tu ser y tu imagen se vuelve clara, poderosa e innegable.
Por eso, cada vez que trabajes en la estética de tu imagen personal, recuerda también nutrir tus emociones, creencias y pensamientos. La belleza más impactante es aquella que nace desde el interior y se expresa con autenticidad en el exterior.
Un abrazo y gracias por estar aquí.
La imagen personal – comunicación
no verbal

Encuentro curioso que aún haya gente que considere que abordar estos temas sea frívolo y superficial. Muchos aún consideran que solo se trata de moda o de la ropa que usas, pero en realidad esto va más allá que de hablar solo de prendas, es muy importante saber que la imagen personal es mucho más que eso.
De hecho, la decisión de vestirse a diario, para casi todos, no solo pasa por buscar abrigar nuestro cuerpo o cubrirlo, sino que también es una forma de expresión que muchas veces no es ni siquiera consciente.
La imagen personal es nuestra carta de presentación. Refleja la manera en que queremos relacionarnos con el mundo y con los demás. Por eso cobra tanta importancia en un político, en un personaje público o en cualquier persona que pretenda relacionarse de forma exitosa con los demás.
Más allá de la moda y si te gusta seguir las tendencias, nuestra imagen tiene un fuerte y directo impacto en nuestro estado de ánimo. Cuando me veo bien, me siento bien. La autoestima aumenta, la confianza y la seguridad también y, por tanto, nuestro bienestar.
No se trata solo de nuestra apariencia, sino de todo aquello que involucra nuestra imagen, aunque el tema físico o externo es el más rápido y más fácil de identificar. Tu te vistes como te sientes. Como digo, no siempre es una decisión muy consciente pero, al final, es una forma de expresar quiénes somos, qué queremos y cómo queremos ser vistas y recordadas por los demás. Y todas, de una u otra forma, lo comunicamos.
Tampoco se trata de fingir ser quien uno no es. Sino, de poder usar la moda como una herramienta de comunicación que nos ayude a mostrar nuestra esencia y nuestro estilo. Se dice que solo tenemos 7 segundos para impactar, ¿por qué no usarlos a nuestro favor?
Según los psicólogos sociales, cuando se produce el encuentro con una persona, el periodo crítico son los primeros segundos y las impresiones que se forman durante ese tiempo persisten y se refuerzan. Como dicen la frases populares: “La primera impresión es la que cuenta” y “No existe una segunda oportunidad para causar una primera impresión”.
Por otro lado, la buena presencia, ser y sentirse agradable a la vista de los demás hace a las personas más seguras de sí mismas, lo cual mejora su desarrollo personal, profesional y social. Entonces, incluso aquellos que dicen que esto es irrelevante o superficial, están dando un mensaje y proyectando una imagen al mundo y a sí mismos.
No soy de las asesoras de imagen que piensa en reglas únicas y universales, ni tampoco en que todos tenemos que lucir elegantes. Creo que esto va a depender directamente de cada persona, cada situación, nuestros objetivos y de cómo queremos sentirnos con nosotros mismos.
Todos los días vamos a elegir prendas para vestir, sea que te importe o no el tema de la imagen, todos los días saldremos al mundo y nos vamos a relacionar con los demás y con cada persona con la que tengamos una interacción en mayor o menor grado, siempre daremos impresiones que algunas veces podrán ser cruciales.
Así que todo entra por los ojos, lo digo siempre en mis asesorías y por eso para mi cuidar nuestra imagen, acorde con el momento y la ocasión, es tan relevante como cuidar diversos detalles. Habla de la consideración, del respeto, de la oportunidad de impactar y de dejar huella, pero por sobre todo habla de nuestra autoestima y autovaloración, que siempre será la más importante de todas las opiniones.
Ahora, esto tampoco debería ser algo muy complejo, por eso conocerse es fundamental. No es lo mismo la imagen que puede proyectar una joven de 15 años, con una mujer de 40. A los 40 te conoces más, sabes mejor lo que quieres y lo que no, tu personalidad está más definida, ya probaste, ya te equivocaste y tienes, quizás, más o menos claro a dónde vas.
Entonces, ¿la imagen importa? Definitivamente sí, porque es parte de quienes somos y de un todo que no podemos separar. Por eso es importante contar con una asesora de imagen experimentada que te ayude a sacar el máximo provecho a tu imagen.
¡Hasta la próxima!
Vestirse sin emoción, más frecuente de lo que se piensa

Abrir el armario supone en muchos casos unos cuantos suspiros y enfados. Se ha vuelto tan común estar de enemiga de lo que se tiene ahí dentro, que hasta cierto punto hemos normalizado quejarnos de no tener qué ponernos, como si alguien extraño hubiera elegido lo que tenemos ahí colgado o doblado.
Conclusiones de un vestir sin disfrute
Las cosas que elegimos comprar y llevar al armario suelen ser producto de emociones encontradas. Estas pueden ser ansiedad, tristeza, euforia o rabia y, por ende, desde ahí la conexión con esa prenda queda marcada de por vida a su uso o desuso.
Cuando elegimos algo que se supone nos tiene que resolver una ocasión, lo hacemos pensando en el qué dirán. De ahí que un alto porcentaje de prendas para trabajar u ocasiones especiales involucren el amado color negro. “Es que queda bien con todo y nadie lo criticará”, “es que el negro disimula si he subido unos kilos de más”, “si voy de negro ya proyectaré elegancia”. Y no es que le quitemos mérito a este color, pero juro que no debería tener tanto crédito como se lo adjudicamos. De hecho, la queja más común con mis asesorías de imagen es: “ya no quiero vestirme solo de negro”.
Relacionamos comodidad con descuido. Por alguna razón vestirnos cómodas lo asociamos con el uso de prendas antiguas, en mal estado o que no tienen por qué hacernos lucir lindas. Nada más lejos de la realidad, y después de pandemia muchas optaron por sumar algunos outfits cómodos para lidiar con teletrabajo y quehaceres domésticos. Si seguimos en esta línea de pensamiento, automáticamente nos privamos de invertir en piezas lindas y de calidad porque “solo estaremos en casa”.
Se prefiere gastar en “el malo conocido que en el bueno por conocer”. Por inercia nos acercamos siempre a la misma tienda. Sea por precio, por comodidad, por miedo al riesgo o por desconocimiento de otras opciones, y acá mucho tiene que ver la motivación de salir de la zona de confort.
Existen miles de mujeres que desconocen su cuerpo actual. Nunca una balanza, nunca una cinta métrica y, en algunos casos, ni un espejo de cuerpo entero en casa. No hace falta ser obsesiva con los números ni las medidas, pero sí estar al tanto de la talla a la que se pertenece.
La falsa idea de comprar prendas “talla única” nos uniforma y venda de nuestra propia realidad. No puede haber talla única porque la única acá eres tú y es poco probable que una prenda le siente bien a una y a otra a la vez. Esto tal vez puede aplicar en ropa deportiva por los materiales en las que están elaboradas. (Por favor diseñadoras no me odien).
No se tiene idea de que lo que uno viste, comunica. Entonces vamos eligiendo cosas solo para cubrir el cuerpo y no para elaborar un mensaje. No tiene que ser muy sofisticado o complejo, pero sí reflejar quién eres.
¿Te has sentido identificada con alguna de estas conclusiones? Me encantaría conocer tu opinión al respecto; se que se me escapan mil razones más dentro de este tema, así que dejo espacio en los comentarios para que sumes tu experiencia.
Cuando tu clóset es un problema
y no tienes qué ponerte

Hace un par de días compartía en Instagram un momento de ansiedad frente a mi propio armario, por no haber realizado un buen detox a mi clóset hace mucho tiempo y de pronto mi casilla de inbox empezó a recibir historias similares. “Estoy igual”, “ay al menos tú sabes como hacerlo”, “lo tuyo es temporal”, “bueno pero lo mío sí que no tiene remedio”, y en fin, tantos otros mensajes tratando de compartir esa frustración que genera abrir un armario lleno de problemas.
Con estos mensajes y mi propia experiencia, decidí que era mejor traer alternativas en lugar de sumar más lamentos que lo único que consiguen es estancarnos y seguir en el bucle de la compra innecesaria. Así que vamos a lo primero.
Cuestiona tu armario de hoy
Si tuvieras que decir un porcentaje, cuál sería en cuestión de uso de ropa que tienes ahí guardada. Ejemplo: Yo estoy usando apenas un 50% de mi ropa, gracias a que sigo haciendo la transición de prendas que usaba en Bogotá y que ahora por cuestión de mi nuevo estilo de vida y cambio de clima no uso como antes.
¿Cuál ha sido la última compra que hiciste y para qué te ha servido?
¿Sientes que el “problema” viene solo en el tema ropa o estás igual con zapatos y accesorios?
¿Has comprado ropa de marca, invertido en los supuestos básicos que “toda mujer debe tener”, pero aún así es un misterio hacer que combinen entre sí o que encajen para tus ocasiones diarias?
¿Los colores que tienes no representan tu personalidad? ¿Todos corresponden a una tendencia o a lo que te dijeron que deberías tener según X protocolo?
¿Te compras las cosas sin probarlas porque confías en que se ve bien en el maniquí o en tu amiga?
¿Terminas usando SIEMPRE lo mismo aunque tengas un armario repleto?
Según este cuestionario deberíamos analizar por dónde empezar. Hay quienes se han centrado en comprar lo que “deben tener” porque se han instalado en las reglas del vestir, o porque ven que a otras personas les funciona X estilo. Por otro lado están quienes se rehusan a probarse las cosas porque confían en que “al ojo” pueden saber si les quedará bien o mal algo. Y ni qué decir de las compradoras confiadas en que por tener ropa de marca ya estarán bien resueltas en cuanto a outfits y ocasiones.
Con estas preguntas no quiero que te sientas bajoneada, ni presionada a desechar todo lo que tienes en tu armario, pero sí que te pongas en pausa y luego en acción inmediata para cambiar el curso de tu armario. Así que iremos con posibles soluciones.
Acciones para cambiar el giro de tu armario
Pruébate todo. Necesitas saber qué de lo que tienes te queda y te sirve; lo que ya no, chao. Véndelo, dónalo, regálalo. Créeme, hay ropa que merece una segunda oportunidad.
Haz una lista de los colores que quisieras vestir, ahora compárala con lo que tienes.
¿Qué tan lejos estás? Si haces una futura compra, ten en cuenta esto. Ahora si prefieres profundizar e ir más allá, te recomiendo un servicio de colorimetría personal. Te aseguro que conocer tu paleta de colores te salvará.
Verifica que las prendas que tienes corresponden a tu estilo de vida. No necesitas tener el Little Black Dress si nunca tienes eventos tipo cóctel que lo demanden. Basta de apegarte a listas de básicos que no te representan.
¿Actualmente estás en conflicto con tu silueta? No compres nada por ahora. Si es una situación temporal, acude a un nutricionista o a incluir más actividades físicas para que la silueta se defina aún más y así usar la ropa más acorde a los cambios que vayas a obtener.
Zapatos y accesorios: no hace falta tener mil, pero sí los necesarios para levantar los looks clásicos de jean y camiseta, recuerda que los accesorios reflejan al 100% tu estilo.
¿No tienes idea cuál es tu estilo? Puedes acudir a uno de mis servicios personalizados donde podré ayudarte a encontrarlo, así como también a reordenar tu armario, crear una lista inteligente de compras y claro… cambiar hábitos en tu forma de relacionarte con tu imagen.
Como ves, hay algunas acciones que puedes empezar hoy mismo, lo complejo es detenerse y analizar qué debemos hacer según nuestra situación. Así que te animo a que resuelvas el misterio, leas el cuestionario de arriba y te pongas en acción. Un armario debe ser siempre un punto inspirador y no una mecanismo de problemas.
¿Realmente te da igual cómo te vistes?
Recupera la confianza con estilo

Es posible que en algún momento de tu vida hayas escuchado frases como “la moda es superficial”, “lo que importa es lo de adentro”, “no creo que sea importante estar pendiente de la moda”, y cosas así. Y déjame adivinar… eso pudo haber generado una creencia de que si prestas mucha atención a estos temas de imagen, estilo y tendencias, pues quedabas como la frívola ¿o me equivoco?
Me baso en las conversaciones que suelo tener con mujeres que están en proceso de buscar una asesoría de imagen. Y es como si de pronto despertaran de ese piloto automático donde creían que mientras más ocultaban su deseo de interesarse por estos temas, menos criticadas serían. Y es una pena… porque es un gran error.
Ahora se entiende que no todo el mundo realmente tiene interés por ver qué vestir o comprar. Pero hay algo que siempre digo a manera de pregunta abierta y es… ¿realmente te da igual como te vistes? Nos vestimos a diario, es una necesidad cubrir el cuerpo, nadie se anima a salir desnudo de casa, entonces ¿por qué nos empeñamos en minimizar la importancia de conectar con nuestras prendas?
Soltar la creencia de la frivolidad
No eres fría por interesarte en verte bien, ni por querer invertir cierto presupuesto en tu armario, ni por estar informándote constantemente en lo que pasa en moda/belleza. Al contrario, parte del camino a encontrar el estilo, tiene que ver con abrir los ojos a estos temas desde un lugar consciente y amigable a nuestro estilo de vida y forma de consumo.
Desde esa nueva perspectiva es más sencillo que puedas absorber información sin enloquecer o creer que “nada te queda bien”, o que “tendrías que comprar de todo para ser actual”.
La imagen al igual que el cuidado personal forman parte de una relación con nosotras mismas, que nos permite conectar de forma constante para identificar nuestra propia forma de expresarnos y presentarnos.
Presupuesto vs. estilo
Otra de las clásicas barreras es la de no contar con mucho presupuesto para comprar cosas que nos gustan y que sentimos que serían geniales para nuestro estilo.
Y creo firmemente que más que presupuesto, necesitamos creatividad para conectar con el estilo. En estos tiempos se cuenta con alternativas de todo tipo para vestir. No en vano las compras online o el “fast fashion” ha ganado terreno sobre las firmas exclusivas o de diseño de autor. Y es que cada vez más mujeres se animan a probar comprar desde lo que sus bolsillos les permite, sin dejar de lado sus gustos personales.
Lo que pasa… (y aquí es donde entramos los asesores) es que en muchos casos no tenemos la información precisa para saber a dónde dirigirnos, tanto en elección de prendas como en tiendas, y eso es lo que termina generando esta sensación de que no hay nada en lo que podamos invertir para vernos mejor.
Empieza por escucharte, ahí está tu estilo. Créeme cuando te digo que la respuesta la tienes tú. Un asesor es un medio para llegar a ello, pero no es quien crea tu estilo. También identifica si hay alguna creencia que te limita a fluir con tu estilo, o si has estado batallando con no dejar salir esa creatividad por miedo al qué dirán.
El estilo personal es parte de cada uno, solo hay que labrar el camino para dejarlo salir y dejarse influenciar por ello, verás cómo vestir de pronto se convierte en una actividad de disfrute y cómo el estrés o agobio se alejan una vez que sabes que puedes conectar con esa intuición.
Consejos para proyectar una buena imagen personal

Como ya he dicho, en muchas ocasiones, tener buena imagen personal es muy importante en nuestra vida personal y profesional. Sobre todo porque la imagen influye en gran medida en la autoestima, y en cómo nos relacionamos con los demás. Si estás satisfecha con tu imagen recorres el camino de la vida pisando fuerte, y el resto de personas lo perciben así. “Nada hace a una mujer más bella que creerse bella”.
Pero cada día estoy más convencida de que para ser guapa y atractiva hay que ser agradable y simpática. No se puede ir por la vida siempre con cara seria o contrariada. Si vas a una reunión donde conocerás a gente nueva, date a conocer, saca a flote tu encanto, habla y no tengas miedo de dar tus opiniones. Y sobre todo hay que ser SIMPÁTICA, tratar a todo el mundo con respeto y transmitir vibraciones positivas.
Quienes se relacionan de forma simpática, suelen ser percibidas como personas seguras de sí mismas y, por tanto, como unos seres bellos o con encanto personal.
Sonríe todo lo que puedas y recibe a las personas con las que te relacionas con una gran sonrisa.
Pon interés cada mañana en arreglarte el pelo, maquillarte ligeramente y utilizar prendas que te favorezcan, tanto en la forma como en el color.
Para tener una buena imagen personal debes conocer cuáles son tus gustos, tus preferencias, el estilo de vida que tienes y los objetivos que persigues en lo personal y en lo profesional.
Por esta razón, cuando comienzo una asesoría de imagen, lo primero que hago es escuchar atentamente al cliente y hacer un cuestionario para conocer sus ilusiones, sus metas y las limitaciones que tiene o cree tener para conseguir sus sueños. Es importante tomar conciencia de cómo nos vemos a nosotros mismos y cuánto hay de real en esa percepción. Normalmente nos vemos peor de lo que somos y las inseguridades nos juegan malas pasadas.
Te invito a que elabores un listado que describa tus cualidades más destacadas, aquello que te gusta de ti, de tu carácter, de tu cuerpo y qué cosas te hacen un ser especial. Ponte a trabajar en mejorar aquellos aspectos con los que no estás conforme y, sobre todo, hay que quererse, mimarse y tratarse con cariño. La mayoría de las veces nos juzgamos con demasiada severidad.
Y si necesitas ayuda al comienzo del proceso, puedes contar con mis servicios de asesoría de imagen personal, estaré encantada de ayudarte.
Tu deseo y compromiso, las claves para mejorar tu imagen

¿Qué pasaría si te dijera que los cambios de look extremos no existen? ¿Asombrada? Tu imagen personal no necesita el drama de lo extremo, pero sí tu compromiso de un proceso lento pero seguro para lograr verdaderos cambios.
La posibilidad de vernos 'diferentes' y renovadas, como muchas mujeres llegan a decirme en la asesorías, es tan factible como incorporar un nuevo hábito a nuestra vida, siempre y cuando nos comprometamos con ello. Por eso soy creyente del acompañamiento y no de la imposición en una asesoría de imagen, porque la guía da libertad de avanzar y la imposición una negación ante al cambio.
¿Cuándo voy a sentirme y verme diferente?
Esa es la pregunta que muchas mujeres se hacen antes de contratar un servicio profesional. El miedo a que 'les defraude' el profesional es más grande que la preocupación por comprometerse con ir incorporando nuevos y posibles hábitos con su forma de comprar, ordenar y crear con su ropa.
Así es como en una asesoría siempre aclaro que el 50% de las respuestas viene de cada una de mis clientas. Yo puedo ofrecer la información y la técnica para descifrar algunas cosas, pero los resultados vienen de la buena voluntad y accionar de ellas, una vez que descubren cómo quieren sentirse y verse.
¿Hasta qué edad vale la pena preocuparse por estos cambios?
No hay edades. He trabajado con mujeres de 25 años y de 60 años, y es cierto que aunque los objetivos varían, la aspiración es la misma: CONECTAR CON SU ESENCIA, y sentir que pueden motivarse a diario para vestirse con mayor creatividad y sin la tortura de la comparación constante (algo de lo que somos presas gracias a las redes sociales).
Además un punto importante es saber que los cambios se darán siempre. Es que somos seres humanos y quedarnos quietos no está dentro de nuestra naturaleza. Hasta la persona más ordenada y clásica, en algún momento, siente que tiene que irrumpir en esa quietud para reconectar con su estilo y sentirse renovada.
¿Pero es válido contar con un asesoría si ya sé de moda?
Acá otro mito al respecto. Yo también puedo decir que como sé de moda, pues que no necesito una mirada externa para ir haciendo cambios. Y aquí me ven, en mi aprendizaje he tenido consultas con asesoras de imagen, consultas con entrenadoras físicas y hasta nutricionistas para poder reconectar con mi cuerpo, porque también he tenido cambios gracias a algunas circunstancias personales y sí, aún siendo asesora y contando con toda esa información.
La necesidad de un cambio en la imagen tiene que venir acompañada de la humildad y la apertura a un nuevo aprendizaje. Si no estamos abiertas a nueva información, sugerencias y nuevas perspectivas, pues seguiremos en piloto automático vistiendo y comprando lo mismo, sin importar el presupuesto que asignemos. Así que la guía externa SIEMPRE será la clave para este cambio de imagen seguro y a largo plazo.
¿Cómo sé si ya estoy lista?
Aquí vienen algunas consideraciones para que puedas saber esa respuesta (acuérdate que siempre está dentro de ti).
Abres el armario y te sientes cansada de ver lo mismo y lo mismo. Es que prefieres ni lidiar con la decisión de elegir algo, porque todo te parece aburrido.
Te la pasas suspirando porque fulanita o X influecer se ve 'regia', mientras que tú por más que te compras la última tendencia recomendada por otra influencer, pues no sientes que llegas a nada nuevo.
Todo el tiempo te la pasas diciendo que no tienes nada que ponerte, pero en tu armario tienes unas cuantas cosas con etiqueta o apenas un uso.
Estás convencida de que quien viste bien es quien tiene dinero para comprarse cosas de marca, entonces ni gastas energía buscando algo nuevo y prefieres seguir con tus típicos jeans y camisetas deportivas.
Empiezas a notar que para todo tipo de ocasión eliges lo mismo. Sí, sí, el jean y la blusa/camiseta/suéter funcionan para todo nuevamente.
Tienes muchas ganas de comprar pero te abruma pensar que no sabrás cómo elegir ni dónde ir.
Podría alargar esta lista, pero ya te has hecho una idea. Si te sientes identificada con al menos tres de estas situaciones ya está, el cambio es urgente y necesario.
¿Por dónde empiezo el cambio de imagen?
Por reconocer que necesitas una guía que te acompañe en ese proceso. ¿Te da miedo o no cuentas con suficiente presupuesto? Pues quiero que sepas que para eso he creado planes donde luego de 20 días de proceso verás cambios reales y mejoras en tu perspectiva de estilo, imagen y armario.
Prácticas que perjudican tu armario

Por suerte ha quedado lejos la impresión de que preocuparnos por nuestra imagen personal es algo superficial. Y bueno, si en estos días le sumamos que nos conectamos más y más a través de las fotos y videos de las redes sociales, pues ahora sí que no habría excusas para detenernos a ver qué estamos haciendo bien y no tan bien en ese sentido.
Una de las razones por las que muchas mujeres buscan mis servicios de asesoramiento tiene que ver con que sienten que no están identificándose con lo que eligen o compran. Adicional a eso experimentan la sensación de que se están perdiendo de algo cuando se trata de estilo personal. Y lo que siempre les digo, no es que no lo tengan, solo que no lo han descubierto ni puesto nombre.
Ahora vamos al punto de este blog. Hay prácticas que sí o sí pueden sabotear tu imagen personal y no, no voy a decirte que evites X prenda o tendencia (para eso los blogs de moda, incluido el mío, donde también iré incorporando estos temas), sino que hablaré de unos cuantos hábitos que quizás haces por inercia y lo único que logran es alejarte de tu tan anhelado estilo o conexión auténtica con tu esencia.
Vistes según lo que piensan los demás. Desde el momento en que le das más prioridad a la opinión externa que a tu voz interior, ya estás en falta. Y te aseguro que lo más probable es que termines en incomodidad con lo que luces, porque tratas de llenar las expectativas del otro y no las tuyas.
Te encargas de sumar y sumar cosas a tu imagen; tintes de pelo que no van, pestañas postizas, fajas moldeadoras, tacones exagerados, prendas con exceso de texturas, accesorios ultra llamativos y un sinfín de otros agregados que quizás te funcionan para un rato, pero que cuando llegas a casa y empiezas a sacarte cada una de esas cosas de encima te queda la sensación de que te has disfrazado para encajar en un molde, en lugar de vestirte para estar a gusto contigo.
Compras por emoción y, por ende, sin planificar cómo aprovecharás esos nuevos ítems. Tienes que saber algo y es que la solución no está en solo agregar marcas y cosas lindas al armario sino funcionales a tu estilo de vida. Lo que tendrás es un bonito museo de moda y no un armario.
Tu lenguaje corporal. Vamos a ver… la forma de caminar, la postura, tus gestos al hablar, tu mirada, si sonríes o no, si eres amable o no. Todo está comunicando y aportando valor a tu imagen. Si te extraña por qué a veces te cuesta que te entiendan, te escuchen, te busquen, quizás es porque estés emitiendo un mensaje distinto y poco empático. Y eso afecta directamente a tu imagen personal.
El cómo hablas, el tono de voz, el ritmo, el tipo de lenguaje que usas. Y con esto no quiero caer en estereotipos de “una dama no dice X”. Porque no estoy de acuerdo (jaja). Pero sí que cuando modulamos la voz, utilizamos palabras adecuadas para referirnos a las cosas o situaciones, nos proyectamos mejor. Así que revisa qué estás comunicando y cómo.
Me gustaría recalcar además que todo este análisis es complicado hacerlo por cuenta propia. Usualmente no caemos en cuenta de algunas conductas hasta que alguien con mirada objetiva nos ayuda, así que también por eso sería óptimo contar con un servicio profesional de asesoramiento, pero repito… esa decisión tiene que venir de ti porque sientas la necesidad de hacer este cambio.
Ahora sí… ¿crees que esto es para ti?
Se puede vestir bien con poco dinero

Haz leído correctamente. Aunque te parezca imposible es una realidad al alcance de tu mano y de tu bolsillo. Y no solo eso. Además es más sencillo de lo que se piensa. Se trata simplemente de organizarte y planificar. Y especialmente de tener claro el significado de vestir bien, así que vamos a empezar por ahí.
¿Qué es vestirse bien?
Independientemente del gusto y el estilo de cada persona, que es una cuestión subjetiva, muy particular y que en gran parte responde a la experiencia y educación de cada cual, vestir bien es algo tan simple como encontrar el punto en donde coincide lo que te favorece y te hace sentir atractiva con la imagen en la que te ves reflejada, en la que te sientes tú.
Obviamente esa imagen es distinta para cada una de nosotras, pero en lo que sí estarás de acuerdo conmigo es en esa necesidad de sentirte cómoda y a gusto tanto física como mentalmente con tu aspecto.
Y eso nada tiene que ver con tener un cuerpo 10, el armario a reventar, ropa cara y de marca de lujo. VESTIR BIEN EQUIVALE A SER TÚ, VERTE TÚ Y SENTIRTE A GUSTO. Naturalmente ese sentirte a gusto implica que tu look sea el indicado para el momento y el lugar. ¿Hasta aquí de acuerdo? Vamos entonces a ver cómo hacerlo con poco dinero.
Triunfar con tu imagen y hacerlo con poco dinero requiere de cierta estrategia. Es cuestión de poner en práctica una serie de fórmulas que aisladamente funcionan, pero que combinadas marcan la diferencia.
Fórmulas para gastar poco y vestir mejor
Revisa tu armario
Estoy segura de que tienes en el armario prendas bonitas, de tu talla, que te queda bien pero que sin embargo no te pones y no sabes muy bien por qué.
No compres nada que no te vayas a poner
Parece obvio pero ¿Cuántas veces te has comprado alguna prenda simplemente porque en alguna revista has leído que es un básico, un imprescindible fondo de armario o absolutamente tendencia? No tiene sentido que acumules en el armario prendas que no van con tu estilo o no se adaptan a la vida que llevas hoy.
¿Cuándo te vas a poner un tacón si te pasas la vida en el parque o corriendo detrás de tus hijos?
¿Cuándo te vas a poner una falda lápiz si eres ancha de caderas o con lo que realmente te sientes a gusto es con los pantalones? La ropa tiene que adaptarse a ti, no tú a ella.
Elige bien dónde comprar
Asegúrate de no estar pagando de más por algo que podrías adquirir por mucho menos en una gran cadena o incluso en la sección de oferta de unos grandes almacenes. Ten en cuenta además que existen distintas categorías de tiendas de bajo costo e incluso dentro de estas, distintas calidades. En ambos casos evita siempre las más baratas.
No desprecies los outlet
Por mucho que te quieran hacer creer lo contrario, la moda no pasa de moda tan rápidamente.
¿Recuerdas algún verano que no se hayan llevado las flores, las rayas o los colores?
Es cierto que pueden cambiar el diseño o la forma de combinar una prenda, pero lo que te sienta bien siempre está de moda y en los outlet vas a poder adquirir prendas de otras temporadas muy rebajadas.
Mezclar y combinar
O lo que es lo mismo, llevar lo de siempre pero de otra manera. Dudas, te faltan ideas o necesitas ayuda, en este blog te iré dando propuestas en las qué inspirarte y si no sígueme en Instagram, estaré publicando a diario ideas que te servirán de gran ayuda. De todas formas ten en cuenta que a combinar se aprende combinando.
Lógicamente al principio te costará un poco y puede que en alguna ocasión te equivoques. No pasa nada. Lo que sí te recomiendo es que para hacer experimentos no elijas un día en el que te juegues nada: una entrevista de trabajo, una primera cita, la boda de tu hijo…
Cuida tu ropa
Da igual que te haya costado un dineral que 10 pesos. La ropa cuidada siempre tiene mejor aspecto y dura mucho más, así que a la hora de lavarla, tenderla, plancharla y guardarla trátala con cariño y cuidado.
Invierte en complementos de calidad
Quizás no tengas presupuesto para comprarte una prenda de lujo pero sí para un complemento de calidad que elevará la categoría de tu look. Un buen bolso o un buen par de zapatos, un collar o pañuelo bonito son piezas fácilmente combinables con cualquier prenda básica y sencilla; sin duda, una buena inversión.
Y por último, y no por ello menos importante, siempre, siempre, siempre haz una lista de la compra. Exactamente igual que si fueras al supermercado. De esa forma, además de no perder el tiempo buscando no sé qué, evitarás comprar prendas que no necesitas o son parecidas a las que ya tienes en el armario.
¿Cómo lo ves ahora? ¿Crees que es factible vestir bien sin gastar mucho? Quizá conocías ya estas tácticas e incluso las has puesto en práctica, pero no has conseguido resultados. Recuerda que saber cómo eres y qué quieres transmitir es el primer requisito para vestir bien con mucho o con poco dinero.
Creado con systeme.io
GET IN TOUCH WITH US